domingo, 14 de enero de 2007

El Prestigio

Se ve que hoy la cosa va de cine. Después de la película anterior, ahora toca comentar esta otra, cuyo título he traducido directamente del inglés, ya que el que le han puesto en castellano, "El truco final", no me gusta tanto (además, así contribuyo a revivificar una acepción de la palabra que actualmente se usa poco).

El caso es que fui a ver la película este viernes, invitado un poco a última hora por los mismos amigos de la ocasión anterior (y ahora que lo pienso, de momento fui invitado literalmente, ya que se me olvidó pagarles la entrada, espero acordarme para la próxima vez). Aprovecho aquí para hacer una pequeña disgresión sobre la conversación telefónica en la que quedé con uno de esos dos amigos, el que tiene entre nosotros mayor aversión al cine español. Habiéndole preguntado yo por el título de la película, me dijo que íbamos a ver 'The Prestige', la cual me era completamente desconocida. Como me sonaba a petrolero, le dije en broma que si se trataba de algún documental español reivindicativo, y el siguió con la coña diciendo que sí, que actuaban todos los actores del "No a la guerra", y que yo iba a tener asiento justo al lado de la Bardem. Como yo tenía que regresar a mi puesto de trabajo, la cosa no dio para más.

Y ahora la película. Me fastidió llegar con ella ya empezada, sobre todo al darme cuenta de lo complicada que era su estructura temporal, que me hacía recordar un poco a Memento, y no era para menos, puesto que el director de ambas películas es el mismo (circunstancia entonces también desconocida para mí). La película me pareció fascinante. La ambientación del siglo XIX americano, fabulosa. El mundo de los prestidigitadores de la época, con sus rivalidades a muerte (ignoro si realmente llegaban a tanto), interesantísimo para mí, que nunca he tenido un gran interés en la magia. Los actores, muy buenos. Scarlett Johansson, más encantadora y exuberante que nunca. El duelo entre los dos protagonistas, es un crescendo continuo que no te deja tiempo ni para respirar. Y por encima de todo, Tesla, ese gran inventor sobre el que tantas teorías conspiranoicas se han elaborado, y cuya introducción en una historia de magos resulta tan sugestiva, si bien con el inconveniente de dar un toque de irrealismo a una película en la que a priori uno no espera ese tipo de elementos, pero bueno, como dice Tesla, "Things don't always go as planned, Mr. Angier. That's the beauty of science".

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