Manuel Fernández Álvarez es un historiador de prestigio especializado en el Renacimiento español, que ha conseguido llegar al gran público con varias de sus obras, como Juana la Loca, la cautiva de Tordesillas o Carlos V. El César y el Hombre. El libro del que voy a hablar en esta entrada, Felipe II y su Tiempo, se incluye también entre los que han alcanzado una difusión notable, lo cual resulta meritorio teniendo en cuenta que se trata de un libro de Historia (no de una novela histórica de las que están ahora tan de moda) con un grosor de casi mil páginas.
La obra está dividida en tres grandes bloques: en el primero se ofrece un panorama general de la época, describiendo las instituciones de la Monarquía Católica, las condiciones socioeconómicas y las características del momento cultural; el segundo bloque del libro está consagrado a los acontecimientos históricos propiamente dichos, y la última parte la constituye una semblanza personal de Felipe II, en la que se analiza su formación, estilo de gobierno, amores y pensamiento. Yo he leído ya los dos primeros bloques, y estoy enfrascado en la lectura del último.
La primera parte me resultó muy útil para tener una visión general del contexto histórico, y aunque en ocasiones la aportación de datos resulta abrumadora (por no decir fastidiosa), hay aspectos muy interesantes, entre los que destaca la descripción pormenorizada de los distintos órganos de gobierno con los que contaba la Monarquía. En este punto me llamó la atención el hecho de que en el Consejo del Reino, que era el órgano más importante, estuviera vetada en la práctica la entrada de Grandes de España (de hecho el duque de Alba ambicionó entrar en el Consejo, pero Felipe II jamás se lo permitió), costumbre que se había impuesto ya durante el reinado de los Reyes Católicos, y que era una muestra clara del esfuerzo de la Monarquía por liberarse de la influencia de la Alta Nobleza, y por construir un Estado moderno y eficaz en contraposición al antiguo modelo medieval, en el que el poder del Rey era mucho más limitado.
El bloque dedicado a los acontecimientos históricos me pareció un poco irregular, pues mezcla capítulos interesantísimos (Armada Invencible, Antonio Pérez...) con otros verdaderamente insufribles, como el de España versus Islam. Entre las conclusiones que he extraído es que la etiqueta de Rey Prudente no es adecuada para caracterizar todas las actuaciones de Felipe II. Así en el caso de la Armada Invencible vemos que desde que se incuba la idea de invadir Inglaterra se pierde un tiempo precioso (permitiendo a la reina Isabel impulsar la modernización de su armada), para luego pasar a la acción en circunstancias desfavorables (como el hecho de poner al frente de la Armada al duque de Medina-Sidonia, sin ninguna experiencia en la marina). Sin embargo, en el caso de la anexión de Portugal vemos que Felipe II actúa con gran rapidez después de la muerte del rey Sebastián, primero defendiendo sus derechos sucesorios frente a los de los demás pretendientes, y luego impulsando una rápida campaña militar tras la negativa de las Cortes portuguesas a proclamarle Rey. Por último, merece destacarse el caso de Antonio Pérez, por tratarse de un episodio donde la honestidad del rey queda en entredicho, en primer lugar, por mantener tantos años como secretario a este personaje, a pesar de ser un corrupto cuyo escandaloso tren de vida era ya vox pópuli, en segundo lugar, por acceder a terminar con Escobedo sin juicio previo, y por último, por permitir que una morisca fuera procesada por intento de envenenamiento, a sabiendas de que era inocente.
Como ya he dicho, ahora estoy leyendo la última parte del libro, la que se centra en la persona de Felipe II. Aunque la acabo de comenzar, parece bastante prometedora. Ya me ha servido por lo menos para saber qué idiomas hablaba Felipe II (castellano y portugués, dejando aparte el latín) y cuál era la lengua materna de Carlos V (no era el alemán o el flamenco, como yo hubiera supuesto, sino el francés). Muy entrañable también todo lo referente a la emperatriz Isabel de Portugal, que siempre ha sido una de mis reinas españolas preferidas (será por lo guapa que sale en el retrato de Tiziano, aunque gracias a este libro ¡ay! me he enterado de que se trata de un retrato póstumo, y por tanto poco fiable).
En definitiva, recomiendo este libro a todos aquellos que disfrutaron en el colegio estudiando la época de los Austrias, y que quieran profundizar un poco tanto en los hechos históricos como en la personalidad de Felipe II.
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