A pesar de su título, no voy a escribir esta entrada en inglés, pues esta lengua está ya más que suficientemente extendida en la red, cosa que no puede decirse del español, un idioma que pese a ser hablado cada vez por más gente, parece que le cuesta despegar como vehículo de comunicación en Internet. Baste como ejemplo la Wikipedia, que a día de hoy cuenta con 1628412 artículos en inglés (supremacía absoluta) contra sólo 199123 artículos en español. Pero siendo esta comparación sangrante, me enervo más todavía mirando el estado de la Wikipedia en otros idiomas: 441598 artículos en francés y ¡540154 artículos en alemán!. Que el francés gane al español, pese a que pueda herir mi orgullo patriótico al ser superado por los gabachos, es algo que puedo comprender teniendo en cuenta la importancia pasada de este idioma, que ha sido lengua de la diplomacia, y la lengua extranjera que se estudiaba antes de que se impusiera el inglés. Pero que los artículos en alemán sean más del triple que los que hay en español es algo que sencillamente no me entra en la cabeza (y la tengo bien grande). A fin de cuentas el alemán es una lengua hablada sólo en un continente. Vale, es la lengua que más hablantes nativos tiene en Europa, pero de todos modos esto yo creo que es un síntoma del atraso tecnológico que todavía tiene el mundo hispánico respecto a otros ámbitos culturales. Así que ahora mismo formulo un firme propósito de escribir cuanto antes un artículo de la Wikipedia en español, por ejemplo, sobre los pueblos de mis padres (de paso así me entero del funcionamiento de esta enciclopedia, laguna cultural que debo reparar cuanto antes).
El caso es que la entrada de este blog no era sobre la penetración de nuestro bello idioma en Internet, sino sobre un libro que he comenzado a leer, y que ya estoy a punto de acabar. Se trata, como no, de The Hobbit, cuyo título he puesto en inglés porque lo estoy leyendo en versión original (leer a Tolkien en inglés resulta algo árido al principio, pero cuando ya te has acostumbrado a su estilo y te has familiarizado con el vocabulario que más usa resulta un auténtico placer). Claro que no es lo mismo El Hobbit que El Señor de los Anillos, sencillamente la calidad literaria de ambas obras no puede compararse (hay que ver lo audaz o caradura que me estoy volviendo, yo que no tengo ni idea de literatura atreviéndome a calificar las obras de Tolkien), pero a cambio El Hobbit es mucho más breve, la acción transcurre con más agilidad y es más divertido (no sé por qué siempre que hay enanos de por medio el tono de la historia se hace mucho más cómico). Como contrapartida, las descripciones de personas y lugares no son todo lo minuciosas que nos gustaría, Gandalf mola mucho más en El Señor de los Anillos (es que eso de I am servant of the Secret Fire, wielder of the flame of Anor. You cannot pass. The dark fire will not avail you, flame of Udûn. Go back to the Shadow! You cannot pass deja sin aliento a cualquiera), el Señor Oscuro asusta mucho más que un dragón, y la presencia de personajes femeninos, ya escasa en El Señor de los Anillos, en El Hobbit es sencillamente inexistente. Pero bueno, que el libro me está gustando mucho, y cuando me lo termine prometo una entrada nueva en este blog para plasmar más impresiones que he tenido con su lectura.
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