viernes, 20 de abril de 2007

¿Qué hay de Martín-Vigil?

A un fan como yo soy de La vida sale al encuentro no le puede dejar de interesar el paradero actual de su autor. ¿Sigue vivo?. Ni siquiera de eso estoy seguro, aunque me inclino a pensar afirmativamente, ya que ha escrito un prólogo a una nueva edición de su libro en Homo Legens, que parece bastante reciente, y en la que se hace referencia también a un encuentro de Martín Vigil con sus antiguos alumnos del Apóstol Santiago (donde se descubre que La vida sale al encuentro tiene un toque autobiográfico, pues el Padre Urcola es el mismísimo Martín Vigil, y se pone nombre y apellidos reales a Ignacio Sáez de Ichaso y Falcón) de la promoción de oro, del 50-51. ¡Qué envidia me dan!, cómo me gustaría tener de viejo un reencuentro con mis compañeros de promoción, y celebrar que se hubiera escrito un libro basado en nuestras vivencias colegiales, y que fuera leído por todos los adolescentes españoles, y que las quinceañeras soñaran con Ignacio como su príncipe azul, y que Ignacio fuera yo... (vuelta a la cruda realidad).

El caso es que hay otras facetas del autor que todavía no he conseguido esclarecer del todo, ya que la información que he encontrado en Internet es bastante escasa. Sé por ejemplo que se salió de jesuita, pero no sé cuál fue exactamente la razón, tal vez la incompatibilidad de su faceta novelística con la vocación ignaciana (algo parecido le pasó a Gracián, y posteriormente fue uno de los autores más leídos en el resto de Europa). También siguió escribiendo un montón de libros, cuyos protagonistas eran casi siempre adolescentes. También por los títulos parece deducirse una deriva progresiva de Martín Vigil hacia cuestiones sociales (ambientes marginales, minería, etc.) aunque no tengo ni idea de cuál es su postura teológica.

¡Qué daría por haber tenido un cura como él en mi colegio! (no tengo ninguna queja con los que tuve, al contrario, pero creo que ninguno escribirá un libro sobre mí), en el fondo creo que soy un nostálgico de una Compañía de Jesús que no llegué a conocer, de los jesuitas como vanguardia de la Iglesia en todos los campos de la sociedad, un papel que se supone que ahora cumple el Opus Dei (y los Legionarios de Cristo, Comunión y Liberación...) pero que no sé por qué, a mí no me produce las mismas vibraciones que los jesuitas de antaño. ¡Si tan sólo fuera medio siglo más viejo! ¡qué de cosas hubiera visto sin perderme las presentes!.

No hay comentarios.: